Vivimos en una situación que nunca antes se había visto y que está causando una cierta ansiedad social fruto de la incertidumbre. No sabemos cuánto va a durar, ni como nos afectará a nivel personal o en la economía. No sabemos cómo será contagiarse o cuidar a un ser querido contagiado. El Covid-19 es una enfermedad nueva de impacto global que nos pilla desprevenidos.

Aunque llevamos poco tiempo en esta situación ya hemos visto la magnitud del problema y cómo está impactando al sistema de salud y a los profesionales que cuidan a las personas. Por ello, quiero mostrar mi más sincero apoyo a tod@s ell@s. En este contexto, es importante recordar que estos acontecimientos, por brutales que sean, nos confrontan con las cuestiones fundamentales de la vida, como son los valores personales, la resiliencia o el tipo de sociedad que queremos crear.

Una cosa que me llama la atención es la recomendación que practiquemos el «distanciamiento social», que nos quedemos en casa y cancelemos todos los actos. Quizás genera rechazo o parece anti-natural, pero esta situación puede convertirse en una oportunidad de demostrar los valores personales. Si aplicamos plena conciencia al distanciamiento social podemos reconocer que, además de minimizar la probabilidad de exposición al germen, también es un acto de generosidad y compasión hacia los demás al eliminar nuestras interacciones como un posible vector de transmisión viral. Así que podemos convertir el distanciamiento social en un acto para beneficiar a los demás, una práctica de compasión y conciencia plena.

Esta crisis sanitaria también nos recuerda claramente nuestra humanidad compartida más allá de ideas políticas, credos o naciones, es una demostración de la interdependencia real y el grado de inter-conexión entre nosotros. Podemos ver dramáticamente cómo acontecimientos de un extremo del planeta afectan en pocas semanas a otros muchos lugares, y como solo los podemos gestionar con una acción coordinada.

Además, esta enfermedad nos pone en contacto con otra idea poderosa que es la impermanencia. Aunque vivimos convencidos de que el curso de los acontecimientos personales es bastante previsible y creemos que está bajo nuestro control, esta situación demuestra que no siempre es así y que toda la realidad puede cambiar muy rápidamente.

Entonces, a nivel práctico, ¿qué puede hacer una persona para gestionar esta crisis, además del distanciamiento social y cuidar la higiene? ¿Basta con seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias? ¿Cómo podemos cultivar resiliencia en una situación así?. Con la práctica de Mindfulness hay algunas posibilidades que se me platean:

1.    Al trabajar desde casa o estar más aislada/o creo que hay más tiempo para la práctica de meditación, que reduce la ansiedad y calma la mente, ¡¡aprovéchalo!!

2.    Si estás recluido con niños o con personas adultas, es una oportunidad de practicar la paciencia y el cariño, dedicando tiempo a las conversaciones y actividades juntos, algo que otras ocasiones no lo permiten.

3.    Si tu trabajo está orientado a la salud o la situación actual supone un esfuerzo laboral extra, fíjate en el beneficio que aporta a otras personas, como una práctica de compasión para aliviar el sufrimiento de mucha gente, que lo está viviendo con ansiedad y preocupación.

4.    Si te encuentras con demasiado tiempo libre, es un buen momento para aquellas actividades cotidianas que no tienes tiempo: cocinar sano, cuidarte, descansar, practicar yoga o meditación, ordenar armarios, estudiar, leer, etc.

5.    Si sientes frustración o un poco de claustrofobia por quedarte en casa la mayor parte del tiempo, intenta recordar que la situación de muchos otros es igual y, en algunos casos, mucho más complicada.

6.    Aprovecha esta situación para reconocer el valor de todo lo que tienes (desde la electricidad, el agua y la wifi hasta los alimentos y medicinas…) y si tienes niños explícaselo. ¡Qué bien que hay tantas personas ahora trabajando para que esto funcione, a pesar de todo!

Cuando cambiamos el foco de la atención de la situación personal hacia una percepción más completa, la realidad se transforma y nos transforma. Desde esta nueva percepción, no podemos evitar sentirnos conmovidos por la bondad básica que se encuentra en el centro de nuestras acciones, sobre todo en situaciones difíciles como las que vivimos. Entonces, incluso con el estrés o la ansiedad del confinamiento ante los desafíos sin precedentes que enfrentamos con esta pandemia, podemos estar agradecidos por las muchas oportunidades que nos ofrece la vida para reconocer nuestra buena naturaleza básica y extender nuestro cuidado personal al cuidado de tantos otros.

Desde el Instituto Esmindfulness de Barcelona queremos mostrar nuestro más profundo agradecimiento por quienes están ocupándose del bienestar de las personas en estos momentos, esperamos que cuando esta situación pase todos nos sintamos orgullosos de cómo la hemos vivido.

Hay un video inspirador que vismo hace poco en un curso y que recojo aquí, sobre el valor de afrontar los problemas unidos y con valentia