“Si tu mente está vacía, siempre está lista para cualquier cosa; está abierta a todo. En la mente del principiante hay muchas posibilidades; en opinión de los expertos hay pocas». Shunryu Suzuki

La mente de principiante es un concepto brillante del maestro zen Shunryu Suzuki en su libro “Mente Zen, mente de principiante” (Gaia Ed. 2011). Forma parte de los fundamentos del programa MBSR de Mindfulness para Reducción de Estrés y de muchos otros programas de Mindfulness que implementamos en empresas en Barcelona y otros lugares. La mente de principiante es un concepto curioso: sutil y fácilmente incomprendido. Es una mente que es simultáneamente educada e ingenua. La calidad de «principiante» no indica inexperiencia. Más bien, indica una apertura respaldada por el conocimiento y la experiencia. Es una mente más espaciosa, informada por conocimientos previos, pero no restringida por conceptos mentales preexistentes. Es una mente sintonizada con el desarrollo dinámico del momento presente, abierto al surgimiento de la inspiración, la imaginación y la inventiva, es una mente animada, una mente creativa.

Hay otra variedad de la mente de principiante que se da en la práctica deportiva. Los atletas entran en una experiencia del flujo que llaman estar en la «zona», un clima psicológico y fisiológico óptimo para un rendimiento máximo donde se combina el talento con la creatividad. El futbolista brasileño Pelé la describió «una extraña calma que no había experimentado en ninguno de los otros partidos. Era un tipo de euforia; sentí que podía correr todo el día sin cansarme, que yo podía atravesar cualquiera de sus equipos o todos ellos, y casi podía pasar físicamente por ellos. Sentía que no podía lastimarme».

Pero volvamos a la mente de principiante. Como profesional, ya sea en medicina, en la empresa, docente, investigador o administrador, todos hemos experimentado momentos cuando la suma de nuestro conocimiento y experiencia no nos proporciona la respuesta, cuando estamos perplejos e inseguros sobre el camino a seguir. Estos son momentos en los que necesitamos inspiración, cuando tenemos la tarea de ser creativos.

Como la práctica de Mindfulness implica una mente de principiante, como nos explica Suzuki, siempre me ha chocado que las Universidades quieran hacer “expertos en Mindfulness”. Ser experto suele dar una falsa seguridad, una especie de relación incómoda con la creatividad ya que el conocimiento se basa en una dependencia singular de los procesos de pensamiento racional. En contraste, la creatividad es un proceso bimodal: incluye la cognición racional, pero también incluye elementos no racionales como la intuición y la imaginación.

Desgraciadamente para muchos profesionales, existe la preocupación de que la participación de formas de pensar no racionales o intuitivas pueda relajar regresivamente su base en los fundamentos racionales de la toma de decisiones. Es una preocupación válida. En una mente convencional, las redes neuronales responsables del pensamiento racional consciente están en una relación anti-correlacionada con las redes responsables del pensamiento no racional inconsciente. Es decir, cuando uno de estos modos está activado, la actividad del otro generalmente se suprime. Entonces, cuando una mente convencional involucra la intuición y la imaginación, tiene menos acceso a los procesos de pensamiento racional. Tomar decisiones profesionales con una capacidad atenuada de racionalidad no es sabio, hábil ni seguro.

Es sabido que la creatividad agrega vitalidad a la práctica profesional y facilita la innovación. Sin embargo, cultivar la creatividad se considera menos importante que el acumular conocimiento o cultivar la mente de experto. En mi experiencia Universitaria rara vez he tenido entrenamientos para desarrollar esta capacidad. Por ello aprecio el trabajo de Otto Scharmer del MIT, como divulgador de las posibilidades que surgen de “aprender del futuro” usando Mindfulness en un itinerario que llama Teoría U para fomentar creatividad en el ámbito organizativo.

Cerebros con distintos estados

Marzetti y cols Magnetoencephalographic alpha band connectivity reveals differential default mode network interactions during focused attention and open monitoring meditation. Front Hum Neurosci. 2014;8:832. Published 2014 Oct 15. doi:10.3389/fnhum.2014.00832

En el modelo de Otto Scharmer la mente creativa opera de una manera coordinada con los procesos de pensamiento racional, que permanecen activos y al mismo tiempo involucran elementos no racionales. Esto sugiere que es completamente posible mantener los beneficios de la cognición racional mientras se informa simultáneamente mediante aportes creativos. Los avances recientes en la neurociencia de la creatividad respaldan esta noción. Beatty y Jung han demostrado que en medio de la improvisación de jazz, un acto creativo en el que el músico está componiendo e interpretando simultáneamente, las redes neuronales responsables del pensamiento consciente y racional se activan junto con las redes responsables del pensamiento no racional inconsciente. Un fenómeno neurológico análogo ocurre con la meditación de atención abierta o Zazen, que usamos en programas avanzados de Mindfulness. En esta forma de meditación, se cultiva una actitud permisiva y sin prejuicios hacia cualquier fenómeno que surja en la conciencia (ver figura de Marzetti y cols).

Similar al patrón descrito por Beatty y Jung, esta forma de meditación evoca un patrón co-activado de actividad neuronal y se asocia con una mayor creatividad en la toma de decisiones (Baas). Pero la creatividad no es el resultado de la necesidad del momento, sino que requiere un compromiso dedicado y constante para ver la vida como áreas de posibilidades. En la teoría U y en mi experiencia personal la práctica de la meditación es un laboratorio para explorar las posibilidades de ser creativos. Las recompensas de estas prácticas no solo son aumentos en el bienestar (Keng 2011), sino también el desarrollo de una mente más inspirada, una mente creativa, una mente de principiante, una mente con el coraje y la paciencia para crear la vida que cada uno de nosotros desea vivir.

 

Andrés Martín-Asuero PhD

Instituto Esmindfulness

Barcelona