Hace poco Amy Holden, directora del programa Europeans de Barcelona city FM me invitó a participar en su programa de radio y me preguntó qué recomendaría a los oyentes como propósitos para el nuevo año. Me gustó la conversación y aquí quiero compartir esta idea, un poco más elaborada, con un plan de acción basado en la Teoría U.

Un nuevo año es una nueva oportunidad, darse cuenta de ello puede ser un momento inspirador para orientar la atención a este futuro que quiere emerger y, en concreto, hacia lo que este futuro puede enseñar.

Hay dos formas de aprender, la más habitual consiste en aprender del pasado como referencia para conocer el futuro. Suponemos que las reglas del juego son las mismas, luego si estudio y reflexiono en lo que no funcionó en el pasado, tendré más éxito actuando en el futuro. Este proceso de aprendizaje es el convencional y forma parte de la enseñanza de las escuelas y universidades.

Pero hay otro proceso de aprendizaje, como explica Otto Scharmer en su Teoría U que nos permite aprender del futuro. Este proceso es muy útil cuando intuimos que el futuro será distinto del pasado y, por lo tanto, no sirve tanto mirar hacia atrás. Este aprendizaje es el que se da en los centros de innovación, donde imaginan como serán las cosas y diseñando funciones o necesidades aún inexistentes. En el ámbito del desarrollo personal, creo que el aprendizaje basado en el futuro es muy útil en momentos de cambio personal ya que aporta una orientación creativa hacia el futuro, concretamente hacia el nuevo futuro que uno quiere vivir.

Las 7 habilidades del héroe

El proceso que recoge la teoría U equivale al viaje del héroe que se recoge tantas veces en la mitología y en la literatura, donde el héroe, emprende un viaje durante el que deberá renunciar a lo que tiene para adentrarse en lo desconocido, conectar con la fuente y volver después a los suyos, transformado. Este viaje, según Scharmer precisa de 7 habilidades o entrenamientos fundamentales que recojo aquí. Se puede aplicar a un proyecto laboral, a explorar una nueva relación afectiva o a un cambio personal de hábitos. Veamos un ejemplo práctico: si mi propósito es cuidarme mejor en 2019, aquí está el proceso U para orientarme en el camino:

1-Dejar de funcionar con patrones o modelos mentales del pasado

La primera barrera para explorar el futuro nace de los juicios y proyecciones del pasado, que alimentan el miedo al fracaso y crean una ilusión de que las cosas serán siempre iguales. Por ejemplo, si mi trabajo o familia me absorben tanto que no tengo tiempo para mí, para hacer ejercicio o meditar, primero tengo que dejar los pensamientos de auto-exigencia o de querer hacerme responsable de todo, para empezar a tomar distancia de algunas cosas y y relativizar otras. Para ello ayuda mucho la práctica de Mindfulness.

2- Observar, observar, observar

La segunda habilidad consiste en ejercitar la observación profunda de los datos, sin saltar prematuramente en conclusiones. Por ejemplo, darme cuenta de que cuando medito estoy de mejor humor, voy menos acelerado y tomo mejores decisiones. Cuando hago deporte me siento muy a gusto y descanso mejor. Esta habilidad requiere un ejercicio de apertura del corazón, apagando la voz del cinismo y haciéndose las preguntas difíciles, de tipo ¿por qué tengo que estar siempre tan atareada? ¿Por qué tengo que hacerme responsable de tantas cosas? ¿Por qué no tengo tiempo para mi?

3- Sentir o pre-sentir, combinando presencia con sensibilidad

Además de la observación, es preciso profundizar en lo observado hasta captar todos los matices, todas sus implicaciones, todo su sentido. En el ejemplo seguro que he explicado a otros las ventajas de meditar o de hacer ejercicio, sin embargo, ¿por qué me cuesta la disciplina en ello? Aquí puede ayudar inspirarse en compañeros o amigos que tengan buena disciplina y practicar o hacer ejercicio en grupo.  En esta fase hay que apagar la voz del miedo para poder adentrarse en las implicaciones emocionales del cambio.

4- Estar presente, el valor de la práctica Mindfulness

Este es el punto de inflexión en la U, donde integrar los datos obtenidos de la exploración, observación y inmersión, para incorporarlos en la intención. Para ello es muy útil estar familiarizado con alguna práctica de meditación, oración o interiorización. Aquí es cuando yo realmente me doy cuenta de que cuidarme más, con meditación y ejercicio, es importante para mí. En esta fase del proceso es necesario identificarse con la mejor intención futura de cada uno, su fuente o motivación más pura y profunda. Es el momento de preguntarse: ¿Quién soy yo? ¿Por qué lo quiero hacer? ¿Cuál es la esencia de mi vida ahora? ¿Qué me aporta realmente el cambio que quiero realizar?

Es frecuente que entrenando la capacidad de estar presente uno caiga en la cuenta de que para conseguir algo nuevo debe renunciar a algo que ya tiene.

En mi experiencia personal la renuncia es la parte más difícil del entrenamiento ya que el intelecto no sirve de gran ayuda. Renunciar a algo que uno ya tiene para “dejar el sitio” a lo que quiere venir no es una actitud natural de la psicología humana. Por eso las técnicas de introspección, sea de oración o de meditación, que apagan el funcionamiento habitual de la mente Orientada a Ganar y activan el modo mental Orientado a Ser son tan útiles.

5- Cristalizar

Superado el fondo del proceso U es preciso dejar que vengan las nuevas ideas y cristalizar esta intención formulada, en torno a un proyecto o campo de acción concreto. Es el momento de hacer una rutina o apuntarse a un grupo de ejercicio o de meditación. A veces aquí la duda es a cuál, porque ninguno es perfecto, pero articular una visión poderosa e inspiradora ayuda mucho, comentandola a los seres más cercanos.

6- Prototipado para poner en práctica esta nueva posibilidad

La intención cristalizada precisa de un proyecto donde ponerse en práctica; un terreno donde depositar esta semilla. Iniciar un proyecto donde reunir la mente que piensa con el corazón que siente y con la mano que actúa. En el ejemplo el prototipo tiene que ver con explorar horarios y grupos donde mi práctica encaja mejor y comprometerme.

7- Actuación

Aquí llega el momento de la acción donde es necesario disciplina y determinación hasta que los nuevos hábitos están establecidos, haciendo los cambios necesarios y aprendiendo del proceso. En mi ejemplo, esta fase es la de comprometerme con un horario /grupo/ práctica al menos por 3 meses para ver los resultados.

La actuación eficaz nace de alinear primero el Quién (yo/nosotros) después el Cómo, es decir, los procesos o estrategias, y después el Qué, los resultados esperados. Esta forma de operar desde el yo hasta el resultado es diametralmente opuesta a lo que se hace habitualmente, que prima el objetivo sobre el medio y la persona. Por ello si queremos hacer una transformación eficaz debemos empezar por lo que es realmente importante: la persona. Actuando así nos beneficiamos de nuevas posibilidades.

Como facilitar cambios con Mindfulness y Teoria U

Este viaje del héroe tiene tres niveles de profundidad, primero hay que abrir la mente, cambiando las ideas, luego hay que abrir el corazón, generando ilusión y finalmente hay que abril la voluntad generando compromiso.

Para terminar, me gustaría recoger una cita de una película, donde lleva este camino del héroe a la pantalla, lo llama la física de la búsqueda de la verdad y lo dice Julia Roberts.

La búsqueda de la verdad

 

Espero que este proceso sea inspirador para tus propósitos del nuevo año.

Si quieres leer más sobre esta propuesta, está ampliamente desarrollada en mi libro Aprender a Cambiar con Mindfulness, ed. Plataforma.

Muy feliz año 2019 de todo el equipo de Instituto Esmindfulness, Barcelona

Andrés Martín