Convivir con hijos adolescentes suele ser una experiencia complicada y turbulenta: los estados emocionales alterados y muy cambiantes, provocados por los cambios hormonales que experimentan los adolescentes en esa edad, tienen un impacto significativo, y con frecuencia conflictivo, en sus actitudes y comportamientos… Y eso naturalmente repercute en el ambiente general de la familia.

A esa activación natural, se añade la sensación de soledad y la incertidumbre sobre el futuro o el sentirse diferentes, que son algunos de los desafíos para los adolescentes. Este cuadro puede llegar a producir estrés, aumentando la propensión a la depresión y también provoca que tengan peores resultados en la escuela. Algunos padres nos preguntan si pueden venir sus hijos adolescentes a un curso MBSR de  reducción de estrés.

¿Como podemos ayudarles a mejorar su bienestar emocional? ¿Podría la auto-compasión ayudar?  ¿Qué pasa si en vez de orientarse hacia afuera, hacia la familia o los amigos, en busca de apoyo, los jóvenes aprenden a orientarse hacia adentro, para poder encontrar también apoyo en ellos mismos? ¿Pueden aprender a tratarse con amabilidad, es decir evitando aislarse y rumiar sus problemas con autocrítica y dureza?

La investigadora Kristin Neff define la auto-compasión, “como el hecho de tratarse a uno mismo con bondad y cuidado, en vez de con juicio, acogiendo los propios sentimientos dolorosos y comprendiendo el sufrimiento como parte de la condición humana común y compartida”. Varios estudios indican que la auto-compasión está asociada al bienestar en los adultos, pero pocas investigaciones han explorado si esto es cierto también para los jóvenes. Recientemente, dos nuevos estudios sugieren que los adolescentes autocríticos también pueden beneficiarse de una dosis de auto compasión, y que esto podría ser especialmente cierto para las niñas de secundaria.

En el primer estudio publicado en The Journal of Positive Psychology, Karen Bluth y Priscilla Blanton entrevistaron a estudiantes de la escuela primaria y secundaria acerca de sus niveles de afecto positivo y negativo, percepción del estrés y satisfacción con la vida, así como auto-compasión. En general, vieron que la auto-compasión se asociaba con mayor satisfacción con la vida y menor estrés percibido y sentimientos negativos.  Luego compararon a niños y niñas.

Estos investigadores no vieron diferencias de género en la escuela primaria y no encontraron tampoco diferencias entre los varones de la escuela primaria versus los de la escuela secundaria. Sin embargo, las chicas de secundaria eran otra historia. En comparación con sus homólogos masculinos y con las chicas de primaria, las chicas de secundaria se sentían peor y más estresadas. También estaban menos satisfechas con sus vidas y eran mucho menos compasivas. Según los investigadores, las chicas de la escuela secundaria «reportaron ser más autocríticas, sentirse más aisladas y tener más dificultad para mantener una perspectiva equilibrada en medio de circunstancias desafiantes». Este hallazgo coincide con otras investigaciones que han observado mayores tasas de depresión en adolescentes mujeres en comparación con los hombres, así como menor autocompasión entre las mujeres adultas en comparación con los hombres.

A pesar de que este estudio no pudo determinar la dirección causal de ninguna de estas relaciones, los autores sugieren que un programa formativo orientado a construir y desarrollar la auto-compasión en los adolescentes más jóvenes, especialmente las niñas, podría ayudar a prevenir el declive aparente de la auto-compasión y a mejorar su bienestar emocional ya que este tipo de programas ha mostrado resultados prometedores en los adultos.

El segundo estudio, dirigido por Sarah Marshall y sus colegas, trató de abordar el tema de la causalidad, analizando cómo tanto la autocompasión como la autoestima podrían relacionarse con el bienestar a lo largo del tiempo.

La baja autoestima se ha asociado durante mucho tiempo con la reducción de la salud mental en los jóvenes, por lo que los adultos bien intencionados han tratado de aumentarla. Desafortunadamente, la autoestima implica comparaciones con otros, y la investigación reciente ha encontrado que demasiada autoestima puede conducir al narcisismo y a la evitación de oportunidades de madurar piscologicamente, un problema que empieza a ser detectado de forma cada vez más frecuente en diversos paises occidentales.

En este estudio, los investigadores encuestaron a más de 2.000 estudiantes de noveno grado en Australia (14 o 15 años), midiendo su autoestima, auto compasión y salud mental. Al cabo de un año, volvieron a hacerles similares a los mismos estudiantes. Aunque tanto la autoestima como la compasión por sí solas se asociaron con una mejor salud mental en el décimo grado, los investigadores encontraron una interesante interacción: la auto compasión alta parecía proteger contra los efectos nocivos de la baja autoestima. Para los estudiantes con una alta autoestima, los niveles de compasión no presentaban mucha diferencia. Todos ellos, en promedio, mostraron mejor salud mental el siguiente año.

Como reducir el estres en adolescentes

Pero para aquellos con baja autoestima, la baja auto-compasión predijo la reducción de la salud mental un año más tarde, mientras que la auto compasión alta protegió contra esta caída. (Aunque los niños reportaron una mayor salud mental que las niñas, en promedio, este efecto fue el mismo en ambos sexos).  Este resultado tiene sentido ya que la auto compasión, a diferencia de la autoestima, permitiría a los estudiantes aceptar sus deficiencias o limitaciones con amabilidad, en lugar de juzgarse a sí mismos o evitar o negar sus defectos.  Una autoestima alta puede ser algo estupendo, pero los adolescentes -como todos nosotros- a menudo viven situaciones que les hacen dudar de sí mismos. Frente a estas dificultades, los autores de esos dos estudios proponen que la auto-compasión puede ser una clave para que los adolescentes mantengan una visión sana y equilibrada de sí mismos y de sus vidas, ayudándoles así a ser más felices y a tener más salud. La idea sería que integraran que aunque no sean los mejores en todos los retos o exámenes a los que se presenten, no pasa nada.  Y eso quizás es algo que los adultos que los rodeamos tenemos que integrar también en nuestras propias vidas: menos auto-exigencia y exigencia hacia los demás y más auto-compasión y compasión y benevolencia.  De forma a poder mostrarles el camino desde el ejemplo. El Instituto esMindfulness de Barcelona lleva más de diez años impartiendo programas MBSR (Mindfulness based Stress Reduction) de introducción a la práctica de Mindfulness así como otros cursos de profundización en Mindfulness y retiros en silencio orientados a cultivar y desarrollar tanto la atención plena (mindfulness) como la bondad amorosa y la compasión. El objetivo es siempre el que cada persona pueda promover intencionalmente estados mentales y emocionales más positivos y armoniosos así como hábitos de cuidado y de auto-cuidado que le ayuden a manejar mejor las dificultades y retos de la vida, reduciendo el estrés.

Entrada preparada por Sylvia Comas

Instructora de MBSR certificada por una Universidad de Massachusetts

Co-fundadora del Instituto esMindfulness – Barcelona